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De Múnich’72 a Llavorsí: un viaje por los secretos de la historia del rafting

Seguro que conoces el rafting. Lo has practicado o quieres practicarlo. Sin embargo, ¿te habías planteado alguna vez cómo surge la costumbre de lanzarse en barca río abajo y navegar esquivando rocas en aguas bravas? Entre las actividades deportivas al aire libre, el rafting es el gran dominador en España. Se trata de una de las prácticas deportivas que más posibilidades tiene en el país a causa de su geografía. Gracias a la riqueza fluvial del territorio, los amantes a los deportes de aventura podéis disfrutar de este tipo de descensos en aguas bravas, y el Noguera Pallaresa es la joya de la corona para paracticar esta especialidad.

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Los orígenes del rafting

De hecho, en el Noguera Pallaresa la tradición viene de principios del siglo XX. Entonces, el río estaba frecuentado por decenas de raids, un transporte fluvial de madera que se utilizaba para transportar material río abajo. Se trata de una práctica que llevaban a cabo los madereros de la zona con el objetivo de transportar la madera de los bosques del pirineo al sur de Cataluña. Con la construcción de las presas, la práctica se vio condenada a la desaparición.

Esta práctica primigenia del rafting no ha sido olvidada en el Pirineo catalán ya que, desde hace más de 40 años se realiza una bajada de raids por el Noguera Pallaresa. Con embarcaciones de madera similares a las de hace más de 100 años y la misma vestimenta que antaño, puedes hacer un viaje en el tiempo y recordar a los antiguos madereros del pirineo catalán dirigirse hacia el sur a hacer sus entregas.

De este modo, el Noguera Pallaresa nos muestra a través de su historia cómo los ríos han pasado de ser un canal para el traslado de todo tipo de mercancías o materiales a convertirse en el espacio destinado a la práctica recreativa, deportiva y de generación de experiencias que son hoy en día.

El descenso por ríos, deporte Olímpico en Múnich 1972

Rafting procede de la palabra en inglés raft, que quiere decir balsa. Los orígenes de esta práctica deportiva se remontan a los años 50 cuando a los botes de guerra de la segunda guerra mundial se les buscó un uso recreacional en el descenso en los ríos. Con el desarrollo de mejores materiales, las embarcaciones se fueron adaptando a la actividad deportiva en los descensos.

Tras hacerse un nombre en todo el mundo, el rafting comenzó a consagrarse como actividad recreacional en países como Estados Unidos y el sur y centro de Europa. En los Alpes franceses es dónde la práctica de esta disciplina alcanzó mayor éxito. Así es como acabó llegando hasta nuestros ríos en el pirineo catalán a principios de los años 80.

Un grupo de franceses observó el potencial que ofrece este territorio para el desarrollo de esta actividad e introdujo por primera vez el rafting en España, décadas después de que los raids dejaran de bajar el Noguera Pallaressa. Llavorsí fue una de las primeras plazas en las que la disciplina se hizo fuerte y dónde se abrieron los primeros centros de deportes de aventura de toda la península. Entre ellos RocRoi, una de las empresas líderes del sur de Europa en la organización de experiencias deportivas outdoor.

De este modo, el rafting se erigió en una de las actividades estrella de Llavorsí y lo que hoy en día populariza la zona y la muestra como uno de los referentes del deporte al aire libre en toda la península. Además, ya seas un novato o tengas experiencia en deportes en aguas bravas, puedes disfrutar de todo lo te ofrece el Noguera Pallaresa y lo convierte en uno de los ríos de preferencia en Europa para la práctica del rafting.

El rafting, una tendencia al alza hoy día

Tras Llavorsí, la práctica de esta especialidad se fue extendiendo a otros ríos con menor tradición pero que ofrecían grandes posibilidades al rafting. La consolidación de este deporte como actividad recreativa en constante auge, ha permitido que se creen centros de ocio en diversos lugares de la península. Entre ellos, también contamos con la base náutica de Murillo de Gállego, nuevo centro de RocRoi. Ubicado en el Reino de los Mallos, en el Prepirineo aragonés, el propio río Gállego es otro de los destinos fluviales preferidos para los amantes del rafting. Ambos centros se encuentran entre los más concurridos de España y con mayor tradición. No en vano, cada día los ríos se llenan de centenares de barcas que hacen distintos recorridos a lo largo del río.

El rafting no sólo se ha desarrollado a nivel recreativo, sino que ha evolucionado como disciplina deportiva integrado en la Federación Española de Piragüismo. En los últimos años la practica federada de esta especialidad y, del resto que se incluyen en el ente federativo, se ha disparado. La pandemia ha supuesto un antes y un después para el deporte al aire libre, y el rafting no ha sido menos. De esta forma, desde 2019 se ha duplicado el número de fichas federativas hasta las 17.000 actuales.