¿Cómo es un día de rafting y sus sensaciones? Diversión y aventura extrema en el río en familia y amigos

Sin duda, el rafting es la actividad deportiva outdoor más popular de nuestros ríos. Miles de personas acuden cada año a descubrir los descensos en aguas bravas, que solo unos pocos conocen como la palma de su mano. Entre las actividades deportivas al aire libre, el rafting es el gran dominador en España. Se trata de una de las prácticas deportivas que más posibilidades tiene en España por su geografía. Gracias a la riqueza fluvial del territorio, los amantes de la aventura pueden disfrutar de todo tipo de descensos en aguas bravas, y el Noguera Pallaresa es un destino muy conocido por grupos de familias y amigos. De ahí que cada año los centros deportivos de aventuras acogen miles de personas que acuden a los ríos a disfrutar de la experiencia. 

 


Ante una demanda que no deja de crecer, tanto por los visitantes nacionales como del extranjero, la necesidad de monitores e instructores para estas actividades es muy grande. Estas personas son las más conocedoras del terreno y su labor es necesaria para el correcto desarrollo del deporte outdoor en el entorno natural.

Uno de ellos es  una de las empresas líderes del sur de Europa en la organización de experiencias deportivas outdoor. Antes de llegar a la base de Llavorsí-Pirineus cada mañana debe preparar todo el material necesario para poder realizar las actividades. “Luego hay que cargar todo el material, comprobar que todos los raftings que estén bien hinchados y que se puedan pisar y revisar que el material de seguridad está en plenas condiciones”, asegura el instructor.

¿Cómo es un descenso en rafting en Noguera Pallaresa?

Antes de iniciar la expedición llega el proceso de formación técnica y de seguridad. Los instructores deben crear grupos equitativos y compensados según el nivel observado en la gente en la primera toma de contacto con el río y encargarse cada uno de ellos de uno. En cuanto a materiales se les proporciona el neopreno, traje, una chaqueta semiseca, se les reparten chalecos, se les da el casco y “se les hace una buena explicación de cómo es la bajada, la técnica de remo y aspectos de seguridad” asegura.

“Les decimos cómo sentarse, poner el pie, como agarrar el remo y como remar. También remarcamos cuales son las zonas de baño y la posición de seguridad en el rafting”, agrega Patón. De hecho, uno de los puntos más relevantes en esta disciplina es comprender como situarse dentro del rafting y qué hacer para volver a la embarcación en caso de caer al agua. El proceso de bajada consiste en seguir la línea del camino del río, con un rafting siempre abriendo el grupo y otros cerrándolo para controlar dónde están en todo momento los clientes. “Lo bueno de este río es que es muy noble, no tiene ningún punto de dificultad extrema, solo hay un tramo donde hay más rápidos que tienen que hacerse de forma más limpia”. De hecho, facilidad para controlar la embarcación y el hecho de estar destinado tanto para novatos como para personas experimentadas convierten a la Noguera Pallaresa en uno de los ríos de preferencia en Europa para la práctica del rafting.

El cliente es muy variado y tiene a su disposición diferentes recorridos adaptados a su nivel, edad o estado físico. Es posible realizar descensos de pocos kilómetros destinados a los iniciados en esta disciplina o grandes excursiones de hasta 52 kilómetros durante todo un día con varias paradas para comer y descansar.

“La parte comercial son unos 14 kilómetros desde Llavorsí a Rialp; los cinco primeros es un tramo muy fácil en el que solo bajas un rápido que es la Lavadora, destinado para cualquier tipo de cliente”, explica el guía. El tramo más sencillo se lleva a cabo con colegios o familias con niños pequeños. Luego hay uno más largo de cerca de 8 kilómetros destinado para jóvenes o cursos de más edad y, finalmente, queda la posibilidad de recorrer todo el tramo para adultos o personas con mayor experiencia.

Entre los diferentes sectores del río en el que ofrecen la actividad se encuentran los que van desde Llavorsí a Rialp (14 km), a Moleta (5 km), a Montardit (20 km), a Sort (16 km), a Gulleri (8 km) y a Collegats con comida incluida (52 km), además del que va de Arboló a Collegats (14 km). Algunos de estos trayectos, ofrecen servicios adicionales de gastronomía tradicional de la zona en una borda pallaresa.